domingo, 18 de septiembre de 2011

Walter Bonatti fallece a los 81 años en Roma

Se va uno de los más grandes, y un personaje clave en la historia del alpinismo, creador del estilo moderno, amante de un alpinismo limpio y sincero y ético con sus invernales en solitario a las grandes caras nortes de los Alpes. Marcado por lo acontecido en su juventud cuando participó en la expedición italiana que conquistó el K2, ha podido morir habiendo demostrado que su versión de los hechos era la verdadera, tras 50 años de calumnias por parte de sus compañeros.


Como si fuera una premonición que marca el fin de una época, 2 días después del 2º derrumbe de su Pilar en los Drus, Walter Bonatti, uno de los personajes claves en el alpinismo de la 2ª mitad del siglo XX, falleció ayer por la tarde en Roma a la edad de 81 años.

Nacido en Bérgamo en 1930, desde muy joven comenzó su carrera como escalador, lo que le valió ser un miembro de pleno derecho en la expedición italiana que en 1954 conquistó el K2 por primera vez. Sin embargo, una amarga polémica le afectó, tras el abandono que sufrío por parte de sus compañeros. Durante 50 años la versión oficial le calumnió, pero finalmente se reconoció y probó su relato, publicado en su libro "A mis Montañas", en donde narra con escalofriante concisión la fatídica noche a 8.100 metros de altura, en el K-2, abrazado a un pakistaní enloquecido de miedo y de dolor, en una repisa en mitad de la pendiente, con una temperatura de 25 grados bajo cero, acentuados por un viento de 70 kilómetros por hora. Y recordaba: "Eso marca a fuego el alma de un hombre joven, y desequilibra su espíritu lo suficiente para hacerlo enfermar". Incluso los últimos compañeros que quedaban de expedición reconocieron su versión de los hechos muchos años después. En este enlace está contada toda esta historia.

Este hecho le cambió la forma de ver el alpinismo y la vida. Desengañado, se aplicó a la escalada de las grandes rutas alpinas (y de todo el planeta) en las condiciones más difíciles: en invierno y en solitario. La primera invernal a la norte del Cervino, el pilar que lleva su nombre a los Drus, la primera al Gasherbrum IV. Siempre en su estilo, siguiendo una ética clara y limpia de la escalada. Bonatti seguía en las montañas y, sin darse cuenta, se convertía en un modelo a imitar por toda una generación de alpinistas y escaladores. Callaba, pero no olvidaba. Sin razón aparente, a los 35 años, dejó la escalada propiamente dicha. Desde entonces se ha dedicado a viajar, a fotografiar y a plasmar sus vivencias en grandes reportajes. En vez de una hazaña concreta, ha sido toda su trayectoria vital la que ha hecho de él un verdadero héroe para miles de personas, montañeros o no, en todo el mundo, que han devorado sus libros, sus artículos, todo lo que tiene que ver con él. Y que, casualmente, le ayudarían a demostrar su verdad en un momento dado.

Realizó la primera ascensión a la pared este del Gran Capucin, formó parte de la expedición italiana que conquistaría el K-2, ascendió por primera vez el Pilar del Dru, el Pilar central del Frenêy, primera al Gasherbrum IV, primera solitaria invernal a la cara norte del Cervino. A pesar de sus fabulosos logros en montaña, es su concepción de un alpinismo limpio y sincero lo que de verdad le confiere categoría épica a este italiano en todo el mundo.

Su actividad durante la década de los 50 y los 60 es imparable:

1953 realiza invernales en la cara norte de la Cima Ovest y de la Cima Grande di Lavaredo acompañado por Carlo Mauri.

1954 participa en la expedición italiana al K-2. Expedición que logrará la primera cumbre en el Chogori, aunque él no se encontraba entre los alpinistas que la alcanzaron.

1955: Año clave. Abre en solitario el Pilar oeste del Dru tras 5 vivacs en la pared. Considerado uno de los logros más remarcables de la historia del alpinismo.

1956: tercera invernal a la Brenva junto a Silvano Gheser. Esta ascensión costaría la vida de la cordada franco-belga formada por François Henry y Jean Vincendon, a quienes se unieron los italianos.

1957: Bonatti -Gobbi en la este del Angle (900 m, MD sup./ED, V+)

1958: primera al Cerro Mariano Moreno (3.536 m) tras el intento al Cerro Torre con Carlos Mauri y travesía completa de las cinco cumbres del Cerro Adela. Cima del Gasherbrum IV con Carlo Mauri.

1959 fue un año especialmente activo en la vida del escalador italiano. Realizó la suroeste al Petite Mont Gruetta, junto con Ferrario y Oggioni en junio. Al mes siguiente escalaba en compañía de Oggioni el Pilier Rouge de Brouillard al Mont Blanc. En agosto realizaría la Sureste del Monte Maudit, para ascender un mes después su espolón oriental (650 m).También realizaría la primera solitaria a La Major al Mont Blanc.

1961 lleva a cabo la primera invernal a La Sentinelle rouge de la Brenva con G. Panei. También realiza la primera Directa a la vertiente del Frenêy del Mont Blanc con Zapelli. En la cordillera andina consigue las primeras al Nevado Ninashanca, al Cerro Parin Norte y al Rondoy norte.

1963 realiza la primera invernal a la Walker de las Jorasses, de nuevo con Zapelli. en agosto de 1964 abre una ruta nueva al espolón Whymper de las Jorasses, acompañado por Michel Vaucher.

1965, año en que abre una nueva vía en la cara norte del Cervino -uno de los mayores hitos alpinísticos de la época- marca su despedida de las montañas, al menos deportivamente.

A partir de entonces dedicó su tiempo y su vida a realizar reportajes por todo el mundo para la revista Epoca, ofreciendo durante más de 30 años una visión inédita del planeta a los lectores. Antártida, Orinoco, Alaska, Australia, Atacama...y muchos más lugares que descubrió a millones de personas de todo el mundo, con unas fotografías y unas palabras que, según el curador de la gran exposición retrospectiva que sobre su obra organizó el Museo Nazionale de Montagna de Torino en 1998, "detenían la emoción".

Descanse en paz

Fuente Barrabes 

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