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lunes, 12 de septiembre de 2011

Gerlinde Kaltenbrunner cuenta cómo escalaron el K2

El pasado domingo llegó a casa y nos acaba de enviar su relato del día de cima en el K2 que consiguió junto con Vassili Pivtsov, Maxut Zhumayev (quienes también terminaron los Catorce) y Darek Zaluski el 23 de agosto.
Después de casi 80 días en la “carretera”, o sea en la montaña, llegamos a casa la mañana del pasado domingo (11 de septiembre). Desde entonces, he tenido tiempo para reflexionar sobre estos días tan intensos y enriquecedores con gente extraordinaria, y estoy muy agradecida por ello. El sueño de mi vida, estar en la cima de los 14 picos de 8.000 m, después de varios reveses en el K2, se ha hecho realidad. Me gustaría agradecer a cada uno de vosotros con todo mi corazón haber creído en mí,  o más bien en nosotros. Gracias, por estar conmigo en vuestros pensamientos. Realmente podía sentirlo y convertirlo en energía.
El hecho de que Ralf se diera la vuelta en la montaña hizo posible informar sobre nuestro intento de cumbre. Sin embargo, ahora que estoy de regreso, me gustaría ofreceros algunos detalles más.
Cuando salimos del campamento base para llegar al campo 1, nevaba muy fuerte y sabíamos que tendríamos que esperar un día allí. Por suerte, el sol brilló provocando muchas avalanchas, lo que significaba que el camino al campamento 2 sería más seguro al día siguiente. Sin embargo, empezó a nevar de nuevo en torno a la medianoche y cuando salimos de nuestras tiendas a las 5 am, caía otra nevada que dejó 15 cm de nieve fresca. Todo fue bien subiendo hacia la travesía, pero sabíamos que el inicio de los corredores estaría algo peligroso.
Justo antes de la travesía, Ralf me dijo de pronto: “Gerlinde, me doy la vuelta, esto está demasiado emocionante para mí”. Fue un momento muy difícil para los dos. Si nos dábamos la vuelta y esperábamos habría más nevadas que impedirían subir más alto. Compartí mis pensamientos con él y le dije que mis sensaciones eran buenas. Por el contrario, las suyas eran malas. Respetamos nuestras decisiones individuales y Maxut, Vassily, Darek, Tommy y yo continuamos subiendo. Era importante estar juntos durante el ascenso con el fin de minimizar los riesgos.
Como muchas otras veces, la nieve era muy profunda en la arista. Cada 50 m, Max, Vassily y yo nos alternábamos abriendo huella. Como subíamos bastante lentos, sabíamos que tendríamos que vivaquear en algún lugar del hombro de roca. Para usar en caso de  emergencia, llevaba en la mochila una tienda muy ligera, la montamos a última hora de la tarde y nos tratamos de meter los cinco. Finalmente Tommy decidió bajar al C1 ya de noche y nos las arreglamos para entrar los cuatro. De vez en cuando dejaba de nevar, lo que nos hacía sentir más confianza para el día siguiente.
Dadas las circunstancias, pasamos una noche bastante buena, aunque todos salimos de la tienda hechos un cuatro. Hicimos las mochilas y seguimos al C2 con vientos y nevadas intermitentes.
Hicimos dos travesías difíciles. Cada uno albergaba la esperanza de que dejaría de nevar, como Charly [Charly Gabl, su meteorólogo] había predicho, que el viento aflojaría y que haría bueno para seguir hacia el campo 3 al día siguiente. Eso esperábamos…
Cuando llegamos al C2, picamos otra plataforma y reforzamos los anclajes para que la tienda aguantara las embestidas del viento. Después hablé con Ralf gracias a la radio que habíamos dejado en el campamento. Le dio alegría saber de nosostros y me dijo que había hablado con Charly. Le había dicho que la corriente en chorro debería alejarse hacia el norte al día siguiente. ¡Una gran noticia que nos dio confianza!

Campo 2. 5 AM

La tormenta arreciaba a pesar de que la corriente en chorro debería estar alejándose. El clima normalmente cambia muy rápidamente aquí, pero la corriente en chorro parecía hacerlo muy despacio. A pesar de estas condiciones horribles, todavía pensábamos llegar al C3. Abrimos huella en medio de viento muy fuerte y, como siempre, trabajamos muy bien todos. Por la tarde, llegamos al lugar de nuestro C3. Teníamos mucho frío y y rápidamente plantamos nuestras pequeñas tienda.
Cuando llamé a Ralf, él estaba bajando al campamento base avanzado con Tommy. Nos dijeron que se suponía que la corriente en chorro tenía que desaparecer. Maxut y Vassily sólo asintieron con indiferencia y no tengo ni idea de lo que realmente pensaban en ese momento. Sin embargo, Charly acertó esta vez y el viento casi muere por completo. Los últimos días habían sido mentalmente muy duros para nosotros, y nos dimos cuenta ahora que el tiempo estaba mejorando porque el ambiente entre nosotros tambíen lo hacía y todo el mundo parecía estar más relajado. Ralf nos aseguró que la corriente en chorro se habría llevado la nieve nueva y que no tendríamos que abrir mucha huella por arriba –y estuvo en lo cierto–. Hicimos un buen ascenso al C4 a principio de la tarde y montamos rápidamente las tiendas, derritimos agua y mantuvimos intensas discusiones. ¿Cómo debíamos procecer?
Sabíamos que la larga travesía justo antes del Corredor de los Japoneses sería otro gran reto. No teníamos nada claro que pudiéramos subir bien con las condiciones de nieve actuales. Para usarla en caso de emergencia, metí en mi mochila mi tienda pequeña, cazo y hornillo, y Maxut y Darek metieron un cartucho de gas cada uno. También echamos 50 metros de cuerda cada uno. La travesía estaba bastante delicada y tuvimos que ir despacio. Ralf nos seguía con sus prismáticos y yo estaba muy contenta de poder preguntarle por la radio de vez en cuando, sobre todo cuando llegamos a un punto donde no sabíamos por dónde sería mejor atravesar la empinada ladera.
Ralf podía ver los corredores desde una perspectiva completamente diferente, y descubrió una grieta que iba desde el borde derecho de los corredores a la izquierda. Él nos aconsejó ir directamente por debajo de la grieta para evitar posibles avalanchas. Seguimos su consejo y pudimos cruzar con seguridad. El tiempo pasaba rápidamente y, aunque todos estábamos agotados, nos sentíamos bien y decidimos no volver a bajar al C4. Justo debajo de una cornisa de hielo a unos 8.300 m, excavamos una pequeña plataforma en la ladera de 50 grados donde apenas cabía nuestra pequeña tienda de campaña. Sólo nos hacía falta durante unas pocas horas, ya que pensábamos salir hacia medianoche. Con el volumen adicional de nuestros monos de pluma estábamos aún más apretados que la otra noche en el hombro de roca. Sin embargo, pudimos derretir algo de nieve. Fueron sólo unas pocas horas. Hacía un frío glacial que fue a más. Con el fin de controlar las sensaciones, me concentraba en cada parte de mi cuerpo. Aunque todos estábamos muy cansados, ninguno pegó ojo. Compartimos unos sobros de agua caliente y un cazo de sopa. Nos apoyamos los unos en los otros y, a pesar de las circunstancias, todos fuimos inmensamente tolerantes. Compartíamos un objetivo enorme que sólo podríamos alcanzar juntos, todos juntos solamente.
 A 1.30 de la madrugada, Maxut, Vasili y yo comenzamos nuestra subida. Sin embargo, después de unos 50 metros de desnivel nos dimos la vuelta ya que no podíamos sentir los dedos de manos ni pies. Esperamos hasta las 7.30, hasta que vimos que nos iban a dar los primeros rayos del sol, para salir. Hubo mucha nieve desde el principio y subimos por el borde izquierdo del Corredor de los Japoneses. Ganamos altura muy lentamente. Ralf, con quien estaba en contacto permanente por radio, nos animaba: “Una vez que lleguéis a la pala que lleva a la cresta cimera, la nieve será mucho mejor”. Su afirmación nos dio ánimos para seguir, sin embargo, cuando llegamos, nos dimos cuenta de que era al revés. Literalmente, nos quedamos atascados en la nieve. Tratamos de subir en tres direcciones diferentes, pero en vano. La nieve era superprofunda con una costra dura. Abrimos huella diez pasos cada uno, ganando unos 10 metros de desnivel por turno. ¿Podría ser que el K2 se nos negara otra vez? Vassily, Maxut y yo nos mirábamos pero nadie decía una palabra. Metro a metro trabajamos duro hasta que llegamos a una zona rocosa, un terreno mucho más fácil. De repente sentí una increíble oleada de energía. Cuando llegué a la cresta cimera, me puse en contacto con Ralf. Lo único que podía oírle decir fue: “...lo harás, casi lo tienes”.

 Cuando Vasili me alcanzó, me preguntó si lo conseguiríamos.

 La arista que conduce a la cumbre estaba completamente barrida por el viento y cuando llegamos justo debajo de la cumbre, pudimos mirar hacia el Cuello de Botella en la otra cara. Me detuve un minuto,  sentía a Frederik en ese momento.
Mientras Vassily esperaba a Maxut, seguí hacia la cumbre. Los últimos pasos fueron los momentos más especiales e intensos que sentí en esta expedición. Tuve quince minutos para mí sola en la cima y yo quería compartirlos con Ralf. Este día, la luz del atardecer increíble, casi sin viento en el aire fueron un regalo enorme.
Di gracias al cielo, la creación, a Ralf y a todo el mundo, que estuvo con nosotros en pensamiento. Soy incapaz de poner en palabras mi alegría. Llegaron en primer lugar Maxut y Vassily  seguidos de cerca por Darek. Alrededor de las 19.00, después de hacer nuestras fotos de cumbre, comenzamos el descenso. Cuando salimos de la tienda por la mañana, ya sabíamos que íbamos a descender de noche, todos llevábamos pilas de repuesto para las frontales. Pero lo más importante era mantener la concentración hasta llegar al campo. El más mínimo error podría ser fatal. Dejamos la cresta cimera justo cuando el sol se estaba poniendo y llegaba la noche. Vassily y yo llegamos a nuestro campamento aproximadamente a las 23.30 y de inmediato encendí el hornillo para derretir un poco de nieve. Maxut y Darek llegaron un poco más tarde. Vassily y Maxut y decidieron pasar la noche en el vivac. Darek y yo bajamos al campo 4.
Cuando Maxut y Vassily llegaron a la mañana siguiente, bajamos juntos al campo 1. La nieve estaba tan profunda que nuestro progreso, una vez más, fue muy lento. Finalmente llegamos al campo 1 a las 3 de la mañana. Como Ralf ya había apalabrado con los arrieros los camellos para el día siguiente, teníamos que estar en el campamento base chino la noche siguiente. Al día siguiente, bajamos con nuestras mochilas hasta los topes a nuestro campamento-depósito, adonde llegamos a las 10 am. Ralf y Tommy llegaron poco después. La alegría y el alivio que sentí cuando Ralf me abrazó son casi imposibles de describir... La carga de los últimos días se levantó de mis hombros. Lo habíamos hecho. El sueño de mi vida se había hecho realidad ...
Una vez más, un millón de gracias a todos por estar ahí.

Fuente:Desnivel

martes, 6 de septiembre de 2011

EL DHAULAGIRI DE CARLOS SORIA Plante de porteadores

El paso que se preveía delicado, finalmente lo ha sido. Más de la mitad de los porteadores han renunicado a cruzarlo. El plan B está en marcha.



Estamos en el Italian Base Camp (3.600 m). Es la sexta etapa del trekking. Estamos aquí parados porque hemos tenido un problema con los porteadores debido a un paso que lleva al siguiente campamento (Altitud Camp 4.300 m). Alrededor de 50 porteadores de los 95 que traíamos han dejado su carga en el IBC y han regresado. Ayer, en el caos y la tensión que generó la retirada de los porteadores, la situación parecía muy complicada. Por suerte, en este país, lo que en un momento parece muy complicado más tarde tiene una solución más fácil de lo esperado.
Los alrededor de 45 porteadores que siguen con nosotros parecen estar dispuestos a portear las cargas hasta el campamento base en, posiblemente, tres porteos (aún tenemos que confirmarlo, pues en estos momentos están realizando el primer porteo).
Nosotros nos hemos tomado un día de descanso obligatorio en este campamento, a la espera de ver cómo se va resolviendo la situación. Aún no sabemos si mañana continuaremos hacia el campo base o si tendremos que esperar otro día mientras los porteadores realizan otro porteo.
Carlos Soria recuerda este paso complicado, que ha motivado el abandono de los porteadores, de una marcha de regreso del Dhaulagiri que hizo hace años por este recorrido. También nuestro sirdar, Muktu Sherpa, nos comenta que en 2008 una expedición de nuestro país sufrió el mismo problema con los porteadores en este mismo lugar. El propio Carlos sufrió un abandono por parte de los porteadores, debido a una fuerte nevada, en un intento anterior al Dhaulagiri. La solución a la que llegaron fue un helicóptero que transportó toda la carga hasta el campo base.
Atrás hemos dejado la selva y lo más importante: las sanguijuelas. El paisaje comienza a ser más alpino. Tenemos enfrente una gran pared por la que transcurre una espectacular catarata. Muy cerca del campamento, tras pasar varias placas en recuerdo de alpinistas muertos en esta montaña, comienza una morrena que hay que cruzar para llegar al paso que está siendo “clave” para los porteadores. El plan inicial era, desde este campamento, ganar 700 metros de altura hasta el Altitud Camp (4.300 m), y luego en otra etapa alcanzar el campo base situado a 4.600 metros.
Ahora todo está en el aire. Lo más seguro es que, mañana o pasado (tendremos que decidirlo al regreso de los porteadores), vayamos directamente hasta el campo base.
Nuestro médico, Carlos Martínez, ha aprovechado el día para hacernos las primeras pruebas: nos ha tomado la tensión arterial, pulsioximetría (saturación de oxígeno), frecuencia cardiaca, gasometría venosa. Lo ha hecho como base para un seguimiento de los componentes de la expedición durante la misma.
En cualquier caso este día de espera, en un lugar tan agradable como es este Italian Base Camp, en el que incluso en alguna ocasión nos ha sonreído el sol, nos está viniendo bien para aclimatar y secar la ropa empapada por la lluvia.
En el momento de enviar este texto –las 15.22 hora local [11.45 en España]– estamos a la espera del regreso de los porteadores para saber cómo nos organizaremos los próximos días.

EL DHAULAGIRI DE CARLOS SORIA Sal y sanguijuelas

La lluvia y las sanguijuelas ya no perdonan a la expedición en su marcha hacia el Dhaulagiri. Además, la siguiente etapa va a ser clave ya que hay que atravesar un paso delicado que, inundado, puede convertirse en muy dificil y peligroso.

Quinto día de trekking. La expedición de Carlos Soria ha llegado hoy al Jungle Camp (3.000 m). Ha sido una etapa corta: alrededor de cinco horas rodeados de un paisaje absolutamente selvático que hace que no dé la sensación de que nos encontramos tan solo a tres días del campo base del Dhaulagiri. En este trekking tan poco recorrido y salvaje se coge altura muy lentamente. Las sanguijuelas han hecho su aparición. Ayer y también esta noche todos los miembros de la expedición han sufrido sus picaduras. La solución: un poco de sal sobre la sanguijuela y ésta inmediatamente se desprende. 
Aunque hasta ahora la lluvia esperaba todos los días a que el grupo hubiera alcanzado el lugar de acampada, lo cierto es que cada día se ha adelantado un poco más. “Es un trekking como suelen ser los de otoño, lo normal en esta montaña y temporada: la peor pues estamos en época de lluvias. Hasta hoy la lluvia nos había respetado bastante, aunque cada día comenzaba a llover más temprano, y hoy aún más… Es posible que esta lluvia sea nieve en la montaña, pero tal vez no. Es imposible de saber porque en monzón a veces ocurre que llueve más por abajo que por arriba.” nos comenta Carlos.
El tiempo es muy malo y llueve mucho. Mañana nos enfrentaremos a un paso delicado, que Carlos recuerda de una ocasión en que regresó por este recorrido, y pensamos que puede haber algún problema con los porteadores en él, pues la lluvia que está cayendo lo puede hacer muy difícil y peligroso.

fuente desnivel:
http://desnivel.com/expediciones/sal-y-sanguijuela-carlos-soria-en-el-trekking-al-dhaulagiri

Carlos Soria: “El Dhaulagiri es el ochomil más peligroso de los que me quedan”

Carlos Soria acaba de salir de Katmandú, primera parada de su expedición al Dhaulagiri, y comienza la marcha de aproximación

http://desnivel.com/expediciones/carlos-soria-el-dhaulagiri-es-el-ochomil-mas-peligroso-de-los-que-me-quedan
Fuentedesnivel

martes, 24 de mayo de 2011

Lolo González es rescatado del Lhotse a 8.000 metros

La tragedia ha bordeado a los alpinistas de nuestro país que el día 21 ascendían el Lhotse. Manuel González “Lolo” estuvo muchas horas desaparecido por encima del campo 4. Solo la intensa labor de los hermanos Benegas, apoyados por el resto de las expediciones comerciales, y Edurne Pasaban, lo impidió.


21 de mayo
9.30h. Carlos Soria, que ha salido del campo 4 horas antes que los demás y ha subido con oxígeno, junto con su sherpa Muktu, hace cumbre.
14.00h. Con un intervalo de una hora, hacen cumbre el grueso de alpinistas españoles: Juanito Oiarzabal, Juanjo Garra, Carlos Pauner (que durante la ascensión ha tenido síntomas de Edema) y Javier Pérez (que ha subido con oxígeno). Han salido del campo 4 la una y media de la madrugada y la ascensión se ha prologado durante más de 12 horas. Sobre esta hora, aproximadamente, Carlos Soria y su sherpa llegan al C-4.
15.30h. Llegan a la cumbre Miguel Ángel Pérez y Lolo González, que se había quedado rezagado del grupo pero se ha reenganchado al leonés. Sobre esa hora también holla Jorge Salazar, compañero de cordada de Isa y Rober.
16.00h. Nada más empezar a descender, Miguel Ángel se cruza con Isa y Rober, que están a apenas cien metros de la cima.
18.45h. Juanito llega el primero al campo 4. Por detrás le siguen Juanjo Garra, Carlos Pauner, y Javier Pérez. Pauner tiene síntomas de edema cerebral y recibe tratamiento que los médicos indican desde el campo base, además de consumir oxígeno artificial. Un poco más tarde llegan Miguel Ángel Pérez y Jorge Salazar.
19.00h. Lolo González llama con su teléfono satélite a su campo base diciendo que no puede seguir bajando y que suba un sherpa con agua caliente a ayudarle. Es la única comunicación que se tiene con Lolo. El resto de la noche se le está continuamente llamando al teléfono, que da tono, pero él no responde.

22 de mayo
06.30h. Isabel García y Roberto Rodrigo llegan al campo 4. Ha amanecido hace más de hora y media. Isabel tiene congelaciones en los pies. Rober en pies y manos y ambos muestran síntomas de ceguera de las nieves. Lolo sigue desaparecido.
07.30h. Se da la voz de alarma en el campo base. Edurne contacta con varias expediciones en busca de ayuda. Patagonian Brothers, que bajan de hacer cumbre en el Everest, se ofrecen a ayudar con todos sus recursos al alcance. Inmediatamente, Damian Benegas, uno de sus socios, y 'Matoco', guía argentino que trabaja con ellos, que bajaban desde el Collado Sur, se desvían y se dirigen hacia el C-4 del Lhotse con máscaras de oxígeno y medicinas. Russell Brice, director de Himex, ofrece todo el oxígeno que tiene en el C-4 para su clientes, que en los próximos días van a intentar el Lhotse.
08.00h. Carlos Soria inicia el descenso al campo 2.
09.00h. Empiezan a descender Juanito Oiarzabal, Juanjo Garra, Carlos Pauner, Javier Pérez, Miguel Ángel Pérez y Jorge Salazar. En el C-4, Isa y Rober quedan al cuidado de un alpinista iraní, Mahdi, que se ha ofrecido voluntario para ayudarles y un sherpa.
09.30h. Los sherpas Muktu y Pasang comienzan a subir por encima del C-4 en busca de Lolo.
09.55h. Los sherpas divisan a Lolo unos 200 metros por encima del C-4. Le gritan y él se mueve. Está vivo.
10.30h. Damian llega al C-4. Ordena a Mahdi que descienda y les hace a Isa y Rober el test del edema, que superan bastante bien.
12.30h. Tras realizarles las primera curas, Isa y Rober comenzan a descender ayudados por dos sherpas. Isa baja sin un crampón.
13.00h. Damian y Matoco parten del campo 4 en busca de Lolo.
13.20h. ¡¡”It's live, it's live. Está vivo, está vivo!! las palabras de Damian, aunque ahogadas por la mascarilla de oxígeno, suenan claramente a través del walkie. Un grito contenido de emoción recorre el campo base. Todavía a unos metros de Lolo, le hablan y él responde. ¡“Está muy lucido. Qué grande es”!, dice Damian emocionado.
13.45h. Comienzan las maniobras para descenderle porque está a unos cien metros de las cuerdas fijas. Le aseguran a un roca y le dan la primera medicación. No tienen máscarilla para él y Damian y Matoco tienen que compartir el oxígeno. Durante las maniobras de aseguramiento para descenderle descubren que tienen las dos piernas rotas. Al parecer, en algún momento ha sufrido una caída. Mientras tanto, otro sherpa de Patagonian Brothers sube a ayudarles.
14.00h. Llegan al C-2 Jorge Salazar y Miguel Ángel Pérez, que baja con algunas congelaciones, de las que comienza a ser tratado.
Actualizado a las 12.15 (hora española). Lolo González ya está en el campo 4. Damian Benegas y Matoco han conseguido llevarlo hasta una tienda, donde van a poder evaluar el alcance de las roturas en las piernas. Va a pasar allí la noche y mañana será evacuado hasta el C-2 en una camilla que en estos momentos suben tres sherpas. Mientras, el resto de alpinistas que descendían desde el C-4 han llegado ya al C-2, salvo Isa y Rober, que están en estos momento atravesando las Bandas Amarillas, a unos 7.500 metros, acompañados por dos sherpas.  
Actualizado a las 13.30 (hora española). Va a bajar a Lolo González al C-2. Cambio de planes. Dos de los sherpas más fuertes de Himex (Russell Brice) asciende al C-4 con una camilla. Su intención es descender a Lolo hoy mismo hasta el C-2, sin esperar a mañana, una excelente noticia, ya que otra noche para Lolo por encima de 7.500 podría emporar su estado. El C-2 del Everest es en realidad un campo avanzado donde las expediciones comerciales instalan campos con todas las comodidades del CB, así que allí podría ser atendido mucho mejor y mañana mismo podría ser evacuado en helicóptero.
Actualizado a las 14.10 (hora española). Lolo, por debajo de los 7.500. Excelentes noticias!!! Lolo ya está por debajo de las Bandas Amarillas, en torno a los 7.500 metros. Es descendido en un camilla por los dos sherpas de Himex Damian Benegas y Matoco. Calculan que llegaran al campo 2 sobre las doce de la noche, hora nepali (cuatro horas menos en España). Además, no es seguro que tenga las piernas rotas, aunque es verdad que no podía moverlas en el momento de ser rescatado. Él esta consciente y ha participado activamente (ayudandose con las manos) durante las labores de rescate.
Actualizado a las 19.00h. (hora española). Isa y Rober, en el C-2. Isa y Rober están ya en el campo 2, donde están siendo atendidos de sus graves congelaciones. Isa ha llegado con congelaciones en los pies y un edema cerebral que le impide ser consciente de la situación que está padeciendo. Rober tiene los pies congelados (no se sabe el alcance porque aun no le han quitado la botas, los diez dedos de las manos congelados, igual que la nariz y las orejas. Mientras, siguen descendiendo a Lolo, que esta "consciente y muy vivo" según sus rescatadores.
Actualizado a las 21.30h. (hora española). Lolo, en el C-2. Lolo González se encuentra ya en el Campo 2 del Everest-Lhotse, a donde ha sido descendido por sus rescatadores. Esta consciente. En estos momentos proceden a evaluar sus lesiones. Mañana será evacuado en helicóptero, igual que Isa y Rober.
Actualizado a las 05.00h.(día 23) (hora española). Lolo no tiene las piernas rotas. Lolo González no tiene las piernas rotas. Es la principal conclusión del reconocimiento médico tras su llegada al campo 2, aunque tiene congelaciones. El estado más grave pasa a ser el de Rober. Los tres han pasado la noche estabilizados y en estos momentos aguardan en el C-2 la evacuación en el helicóptero. Solo van a poder ser evacuados en el helicóptero Rober y Lolo, ya que no hay un tecer helicóptero porque está realizando otro rescate en el Kangchenjunga. Isa bajará al CB a pie y una vez aquí los médicos evaluarán si es evacuada en próximos días.
Actualizado a las 06.45h.(día 23) (hora española). Rober y Lolo, evacuados. Roberto Rodrigo y Lolo González han sido ya evacuados en helicóptero desde el Campo 2 del Everest-Lhotse a Katmandú. El resto de alpinistas, incluida Isa, han iniciado el descenso a pie hacia el campo base.


Fuente :El correo.com


lunes, 23 de mayo de 2011

Carlos Soria hace cima en el Lhotse a sus 72 años

Bon dia,

Em trec el barret, dues paraules IMPRESSIONANT
Amb 2 collons Carlos


Carlos Soria estaba cansando a su llegada al campo 4 pero muy contento. Nos comentaba que la vista desde la cima del Lhotse es fantástica Este es un resumen de la conversación que hemos mantenido con él cuando se encontraba ya en el campo 4: “Todo ha sido muy duro. La noche anterior la pasé casi sin beber y picando algo debido a que tuve que compartir la tienda con los tres sherpas. Pero la montaña es preciosa. Una maravilla. Hemos llegado a la cima, Muktu sherpa y yo, a las 9,30. Hemos tomado un poco de oxígeno en la subida, pero yo he bajado sin usarlo. Hemos subido con un litro y medio de oxígeno por minuto los últimos 500 metros. Llevábamos una botella cada uno. En la bajada no lo he usado porque, entre otras cosas, no podía ponerme las gafas con la máscara de oxígeno y eso muestra que podría haber subido sin él, porque si subes con oxígeno y te lo quitas a la bajada puedes pasarlo muy mal. Muktu ha bajado todo el camino prácticamente con el oxígeno puesto. La última parte de la ascensión es muy bonita porque el paisaje es fantástico, y la llegada la cumbre es bellísima, con una vista perfecta del Everest y de las aristas que llevan a la cima del Lhotse. El problema es que la máquina de fotos no me funcionaba aún a esa hora y tuve que esperar un poco y calentarla para poder hacer fotos en la cumbre. El corredor por el que se asciende es una maravilla. He subido a un ritmo que me parecía el lógico. Muktu sherpa y yo hemos llegado a las 9,30 de la mañana, el oxígeno seguro que algo hace, aunque también te molesta un poco. La decisión de usar oxígeno fue debida a que la última noche la pasé fatal, sin casi poder derretir agua….”
Carlos Soria había alcanzado el campo 2 no muy animado. No se encontraba tan fuerte como de costumbre. Sin embargo, al día siguiente, llego al campo 3 más positivo. Pero pasó una noche en no muy buenas condiciones. Su sherpa Muktu, para no portear la tienda, había llegado a un acuerdo con una expedición nepalí para que les prestaran una tienda. Los miembros de la expedición nepalí, que tienen mucha admiración por Carlos Soria, aceptaron encantados. Sin embargo, cuando llego al campo 3, solo le pudieron ofrecer una pequeña tienda que también utilizaban de almacén, en la que Carlos tuvo que dormir solo (esto no es problema) y hacer agua derritiendo nieve no solo para él sino también para Muktu.
El día siguiente fue duro “Todos hemos llegado muy cansados, se nos ha hecho muy largo. Casi seguro que utilizaré oxígeno.” Lo peor fue que le tocó otra noche dura por delante. Nueva sorpresa: en su tienda dormían Muktu y otros dos sherpas que no eran suyos ¡cuatro personas a casi ochomil metros! También le tocó picar en la nieve para instalar la tienda. “No hay un buen sitio donde instalar el campamento. “
Todos estos inconvenientes no lograron desmotivarle y, hoy 21 mayo, alcanzaba la cima junto con Muktu Sherpa
 Por su parte Juanito Oiarzabal, Juanjo Garra, Carlos Pauner y Javier Pérez (este último con oxígeno –tres botellas-) alcanzaban la cima a las 14,00. No tenemos noticias de si los otros alpinistas de nuestro país que la intentaban (Miguel Ángel Pérez, Roberto Rodrigo, Isabel García  la han alcanzado o no, aunque pensamos –no confirmado- que se retiraron).
Por su parte Edurne Pasaban y su equipo (Asier Izaguirre, Nacho Orviz y Ferrán Latorre) se han tenido que retirar en el campo 4 tras una noche con un fuerte viento y dos sherpas con mal de montaña. La noche del día 20, previa al intento a cima, comenzó mal para ellos. Dos de los sherpas que les acompañaban (que habían ascendido del campo 2 al 4 directamente) se encontraban mal. El Pulsoximétro, según la medición de los alpinistas, dio una oxigenación de alrededor de 46 y pulsaciones de 120. Cifras que dispararon las alarmas. Por suerte después de inhalar oxígeno la mejoría fue sustancial aunque era evidente que no podrían seguir hacia la cima y tendrían que descender lo más rápidamente posible.  Para complicar la situación durante toda la noche sopló un fuerte viento que les impidió salir a las 10 de la noche hacia la cima, como tenían previsto. Ahora todo el equipo descansa en el campo base y estudiarán los partes del tiempo buscando otra “ventana” de buen tiempo en la que intentar la cima. Las previsiones apuntan a los días cercanos a fin de mes. ¡Suerte!
Unai Llantada ha ascendido hoy el Everest con oxígeno. En estos momentos descansa en el campo 2.
Hemos recibido noticias de que Jorge Egocheaga y Martín Ramos han hecho también hoy cima en el Makalu.

  Fuente:Desnivel