martes, 6 de septiembre de 2011

EL DHAULAGIRI DE CARLOS SORIA Plante de porteadores

El paso que se preveía delicado, finalmente lo ha sido. Más de la mitad de los porteadores han renunicado a cruzarlo. El plan B está en marcha.



Estamos en el Italian Base Camp (3.600 m). Es la sexta etapa del trekking. Estamos aquí parados porque hemos tenido un problema con los porteadores debido a un paso que lleva al siguiente campamento (Altitud Camp 4.300 m). Alrededor de 50 porteadores de los 95 que traíamos han dejado su carga en el IBC y han regresado. Ayer, en el caos y la tensión que generó la retirada de los porteadores, la situación parecía muy complicada. Por suerte, en este país, lo que en un momento parece muy complicado más tarde tiene una solución más fácil de lo esperado.
Los alrededor de 45 porteadores que siguen con nosotros parecen estar dispuestos a portear las cargas hasta el campamento base en, posiblemente, tres porteos (aún tenemos que confirmarlo, pues en estos momentos están realizando el primer porteo).
Nosotros nos hemos tomado un día de descanso obligatorio en este campamento, a la espera de ver cómo se va resolviendo la situación. Aún no sabemos si mañana continuaremos hacia el campo base o si tendremos que esperar otro día mientras los porteadores realizan otro porteo.
Carlos Soria recuerda este paso complicado, que ha motivado el abandono de los porteadores, de una marcha de regreso del Dhaulagiri que hizo hace años por este recorrido. También nuestro sirdar, Muktu Sherpa, nos comenta que en 2008 una expedición de nuestro país sufrió el mismo problema con los porteadores en este mismo lugar. El propio Carlos sufrió un abandono por parte de los porteadores, debido a una fuerte nevada, en un intento anterior al Dhaulagiri. La solución a la que llegaron fue un helicóptero que transportó toda la carga hasta el campo base.
Atrás hemos dejado la selva y lo más importante: las sanguijuelas. El paisaje comienza a ser más alpino. Tenemos enfrente una gran pared por la que transcurre una espectacular catarata. Muy cerca del campamento, tras pasar varias placas en recuerdo de alpinistas muertos en esta montaña, comienza una morrena que hay que cruzar para llegar al paso que está siendo “clave” para los porteadores. El plan inicial era, desde este campamento, ganar 700 metros de altura hasta el Altitud Camp (4.300 m), y luego en otra etapa alcanzar el campo base situado a 4.600 metros.
Ahora todo está en el aire. Lo más seguro es que, mañana o pasado (tendremos que decidirlo al regreso de los porteadores), vayamos directamente hasta el campo base.
Nuestro médico, Carlos Martínez, ha aprovechado el día para hacernos las primeras pruebas: nos ha tomado la tensión arterial, pulsioximetría (saturación de oxígeno), frecuencia cardiaca, gasometría venosa. Lo ha hecho como base para un seguimiento de los componentes de la expedición durante la misma.
En cualquier caso este día de espera, en un lugar tan agradable como es este Italian Base Camp, en el que incluso en alguna ocasión nos ha sonreído el sol, nos está viniendo bien para aclimatar y secar la ropa empapada por la lluvia.
En el momento de enviar este texto –las 15.22 hora local [11.45 en España]– estamos a la espera del regreso de los porteadores para saber cómo nos organizaremos los próximos días.

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